«Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Ellos creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.» B. Bloom(1)
El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto.
Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos. ¡Cuán importante resulta el enmendar! Cuánto, también, el entender que los vínculos lastimados pueden repararse con los hilos dorados del amor, y volverse más fuertes.
Aquí les dejo unos cuencos bellísimos para compartir el té y un abrazo.
Gabriela
(1) Barbara Bloom es una artista que se acerca a cuestionar y criticar la naturaleza de la mirada y la construcción de sentido, empleando una variedad de medios de comunicación que incluyen fotografía, libros, diseño gráfico e instalaciones cuidadosamente montadas. Las preguntas que se hace la han llevado a una fascinación por la ausencia, la presencia, y lo invisible -temas que aparecen a lo largo de su obra-. Bloom incorpora, a menudo, el apropiacionismo (de imágenes y objetos encontrados), y por esto, se la asocia con «The Pictures Generation».
En este post, y con la construcción de esta foto, quise hacer un homenaje al té, al kintsugi japonés y a ese Movimiento artístico, que utiliza para crear el producto de la Era de la saturación mediática, en donde todo pasa tan velozmente, todo se mira sin ver, todo es tan descartable.