Tremendo día. Por el clima, en todo sentido. Pero en vez de hablar del calor, de la luz y de política, les regalo un poema de James Nicosia para leer antes de dormir y exorcizar algunos fantasmas. Hasta mañana.
TÉ TIBIO
Subo las colinas y montañas de mi corazón,
donde ecos de ánimas suenan.
En el camino busco la felicidad.
Felicidad, sólida como una piedra.
Ahora Mi felicidad está contigo, en este momento, aquí;
no hay poder en ayeres, mañanas, nada
-sus voces hablan al viento-.
Así que servime tu té;
esta noche, hacelo tibio.
Acercate,
y las viejas ánimas no me encontrarán en casa.